
Por Ander Barroso.-
El Villarreal le tiene tomada la medida al Manchester, porque en los cuatro partidos que se han enfrentado en Champions no ha perdido ninguno y lo que es todavía más difícil, ha mantenido la portería a cero. Algo que, viendo el tremendo potencial ofensivo de los de Alex Ferguson, tiene mucho mérito.
Ambos equipos saltaron al césped con la misión de hacer los deberes y obtener la clasificación. La primera media hora fue de aburrimiento general. Mucho respeto y mucho miedo. Apenas pisaron las áreas en los primeros compases, debido al catenaccio impuesto por Pellegrini y Ferguson.
Todo cambio cuando apareció Cristiano para sacar a relucir su tremenda calidad. El portugués creó un par de acciones antes del descanso que pudieron ser gol. A balón parado es todo un especialista y ayer lo volvió a demostrar con una pegada más que amenazante.
La segunda parte fue dominada de principio a fin por el Manchester. El Villarreal acusó la lesión de Marcos Senna y la poca llegada que tenía. El Submarino era incapaz de poder salir de atrás y por si fuera poco, Giuseppe Rossi estuvo demasiado solo arriba y fue imposible que pudiese hacer algo ante Ferdinand y Evans.
La velocidad de Rooney y Ronaldo volvió loca a toda la zaga del Villarreal. Era imposible pararles. Muestra de la impotencia castellonense fue la patada que Capdevilla propinó al portugués costándole la expulsión.
El United llegaba y llegaba. Pero el Villarreal tenía en su portería un ‘muro’ llamado Diego López. El portero gallego tuvo que emplearse a fondo hasta convertirse en el héroe y el principal artífice de la clasificación.
Porque el Manchester fue superior, pero los de Pellegrini aguantaron con uñas y dientes hasta el final. Cumplió. Da igual el sufrimiento. Lo importante es que el Villarreal ya está en octavos. El Submarino se ha ganado el respeto de todo Europa y no debe renunciar a nada.
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