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miércoles, 10 de diciembre de 2008

Mano de santo

Por Ander Barroso.-

El debut de Juande Ramos como técnico del Real Madrid no pudo ser más brillante. El conjunto merengue se impuso con autoridad a un apático Zenit que no pudo hacer frente al poderoso ímpetu blanco. La gran actuación de Raúl y Robben fue transcendental en una victoria que da moral al equipo para llegar al clásico en unas condiciones menos malas.

Todo aquel que sea sensato, sabrá que es imposible que un equipo cambie tanto de una día para otro. Y obviamente, a Juande habrá que darle un tiempo para que pueda resolver los problemas de este Madrid, que pese a la victoria de Champions, sigue teniendo pocas opciones de plantarle cara al líder de la Liga. Problemas que, por otro lado, han de solucionarse con la incorporación de alguna otra pieza ofensiva.

El Barcelona se encuentra en un momento fantástico y será difícil que los blancos les pongan en aprietos. Además, el equipo está en cuadro para su visita al Camp Nou. La ausencia más significativa será la de Robben, sin duda alguna, el futbolista más en forma de la plantilla y en el que se apoyan Raúl y Higuaín para hacer daño a la defensa rival.

Aunque dónde Juande tiene un problema serio es en defensa, puesto que Pepe, Heinze, Marcelo y Torres no podrán disputar el clásico. Messi, Eto’o y compañía se tienen que estar frotando las manos, por la más que probable presencia de Metzelder y Salgado en los laterales. ¿No sería más fácil situar al defensa alemán al lado de Cannavaro y mandar a Sergio Ramos al lateral izquierdo? Preguntas sin respuesta.

Lo lógico es que el Madrid no rasque nada en el estadio blaugrana, pero, al menos, el equipo saldrá al campo motivado y con la misión de dar la sorpresa y callar bocas. En el vestuario blanco se habla de tratar demostrar que no son tan malos vulnerables como se piensa. Este subidón de moral lo ha provocado la buena actuación del equipo en el debut de Juande.

Con Schuster en el banquillo, el Madrid seguiría arrastrándose en el campo, porque los futbolistas no confiaban en el técnico alemán. Algo lógico. El sábado los merengues podrán perder, pero ahora tienen un entrenador de verdad, que en sólo un partido a hecho más pruebas (Metzelder y Salgado en los laterales, derecho e izquierdo respectivamente) que su antecesor en los tres meses de temporada y el Madrid dará con toda seguridad una imagen de equipo.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Con Leo todo cambia


Por Ander Barroso.-

El Barcelona se presentó en el José Alvalade furioso tras el empatar contra el Getafe. Guardiola salió con todo desde el principió confirmando la importancia del partido para un Barca que no iba a regalar nada, pese a que la clasificación estaba hecha. Así, el equipo blaugrana se exhibió y goleó a un Sporting de Lisboa que bastante hizo marcando dos goles.

Los portugueses no tienen un mal equipo. Paulo Bento cuenta con varios futbolistas interesantes, a destacar Veloso, Moutinho y el goleador Liedson. Sin embargo, enfrente tenían al mejor equipo del momento. Los de Guardiola impusieron su autoridad desde el principio y Lionel Messi volvió a ser el gran líder del equipo. El argentino estuvo genial, fabricó el gol de Henry e hizo otro de ‘pillo’ tras un saque de falta rápido de Alves.

Atraviesa uno de sus mejores momentos individuales y colectivos desde que llegó al primer equipo. La recuperación del Barca ha servido para que su estrella pueda demostrar a todo el mundo lo buen futbolista que es. Messi es el jugador del momento y va camino de serlo también en el futuro.

Cuando está sobre el césped, Leo es la referencia del equipo. Sus compañeros no se lo piensan dos veces cuando tienen que buscarle, porque saben que a poco que le metan un buen balón, el argentino lo convertirá en oro. El centro del campo está bien cubierto, con gente que la toca y hace que el balón llegue bien a arriba, algo que a Messi le viene al pelo.

Puede que llamarle dependencia a todo esto sea demasiado, si tenemos en cuenta que en el Barca hay más estrellas. Lo que si es cierto es que Messi es una pieza imprescindible en el sistema de Guardiola, ya que a pesar de que arriba hay gente con mucha calidad, el talento de Leo es anormal y el Barca no es el mismo con y sin él.

A sus 21 primaveras, el argentino tiene todavía un margen de mejora importante. Y en Argentina se frotan las manos, porque en el Mundial de Sudáfrica la albiceleste tendrá a un Dios en el banquillo, Maradona, y a otro en el césped, Messi. ¡Tiembla, España!

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Misión cumplida


Por Ander Barroso.-

El Villarreal le tiene tomada la medida al Manchester, porque en los cuatro partidos que se han enfrentado en Champions no ha perdido ninguno y lo que es todavía más difícil, ha mantenido la portería a cero. Algo que, viendo el tremendo potencial ofensivo de los de Alex Ferguson, tiene mucho mérito.

Ambos equipos saltaron al césped con la misión de hacer los deberes y obtener la clasificación. La primera media hora fue de aburrimiento general. Mucho respeto y mucho miedo. Apenas pisaron las áreas en los primeros compases, debido al catenaccio impuesto por Pellegrini y Ferguson.

Todo cambio cuando apareció Cristiano para sacar a relucir su tremenda calidad. El portugués creó un par de acciones antes del descanso que pudieron ser gol. A balón parado es todo un especialista y ayer lo volvió a demostrar con una pegada más que amenazante.

La segunda parte fue dominada de principio a fin por el Manchester. El Villarreal acusó la lesión de Marcos Senna y la poca llegada que tenía. El Submarino era incapaz de poder salir de atrás y por si fuera poco, Giuseppe Rossi estuvo demasiado solo arriba y fue imposible que pudiese hacer algo ante Ferdinand y Evans.

La velocidad de Rooney y Ronaldo volvió loca a toda la zaga del Villarreal. Era imposible pararles. Muestra de la impotencia castellonense fue la patada que Capdevilla propinó al portugués costándole la expulsión.

El United llegaba y llegaba. Pero el Villarreal tenía en su portería un ‘muro’ llamado Diego López. El portero gallego tuvo que emplearse a fondo hasta convertirse en el héroe y el principal artífice de la clasificación.

Porque el Manchester fue superior, pero los de Pellegrini aguantaron con uñas y dientes hasta el final. Cumplió. Da igual el sufrimiento. Lo importante es que el Villarreal ya está en octavos. El Submarino se ha ganado el respeto de todo Europa y no debe renunciar a nada.

miércoles, 1 de octubre de 2008

El Liverpool supera a un desarmado PSV


Por Francisco Ortí.-

Liverpool-PSV (3-1)


Con poca fluidez en el juego, pero con una presión asfixiante el Liverpool pasó por encima de un PSV que se desmontó a las primeras de cambio. Los tres puntos acercan a los Reds a los octavos de final de la Champions.

El PSV, desarmado por la ausencia de su líder Afellay, decidió esconderse detrás de una trinchera defensiva que no fue tan fuerte como para resistir durante noventa minutos, de hecho no aguantó en pie ni cinco minutos. Y es que ese fue el tiempo que necesitó el Liverpool para dejar claro que en Anfield ese tipo de actitudes se pagan caras.

A los cuatro minutos, los Reds se adelantaron tras un saque de esquina que Dirk Kuyt envió a la red después de que Fernando Torres errara en primera instancia su remate. El tanto evidenció las lagunas defensivas de un conjunto holandés, que sin embargo, había jugado sus cartas a favor de estar serios en defensa.

Ni el tanto del Liverpool ni los visibles problemas para defender de los tulipanes provocaron que Huub Stevens se replanteara su plan inicial. El PSV no cambió de rostro y continuó atacando con Amrabat como única, aunque activa, arma ofensiva.

El Liverpool no vivió una de sus noches más lúcidas, pero lo suplió con entrega y unos niveles de adrenalina más altos. Steven Gerrard estuvo impreciso y no fue el de las grandes citas, y la responsabilidad de generar peligro recayó sobre las veloces botas de Fernando Torres, Dirk Kuyt y Robbie Keane.

El trío de sprinters no decepcionó y a los 34 minutos sembró el caos en el flanco derecho de la zaga holandesa, para que el español acabara sacando un centro que Robbie Keane mandó a la red. El nuevo Red lo celebró con rabia y no era para menos puesto que significaba su primer gol con la camiseta del Liverpool.

En la segunda mitad, los registros del partido no variaron. La posesión siguió favoreciendo al Liverpool y la defensa del PSV continuó facilitando las cosas a los delanteros Reds, aunque estos, especialmente Fernando Torres, no hicieron sangre.

Quien no perdonó fue Steven Gerrard. El capitán del Liverpool no estuvo cómodo con el balón en los pies a lo largo de toda la noche, pero nunca le hace ascos a un buen zapatazo, y así encontró el camino ideal para firmar el 3-0.

Ante la abultada goleada, Stevens por fin se decidió a introducir sobre el terreno de juego a un compañero de juegos en la delantera para Amrabat. Con la entrada de Koevermans el PSV mejoró y recortó distancias con un tanto del potente delantero, aunque ya era demasiado tarde como para pensar en algo más que maquillar el marcador.

A la postre, tres puntos fáciles para el Liverpool que camina con firmeza hacia los octavos de final de la Liga de Campeones. Todo lo contrario que el PSV, quien debe comenzar en la tercera plaza del grupo como un objetivo con el que soñar.

La ficha del partido al completo:

miércoles, 30 de abril de 2008

Poder Blue (3-2)


Por Francisco Ortí.-

Chelsea-Liverpool (3-2)

Sangre, sudor y lágrimas le costó a Lampard y a su Chelsea superar a un Liverpool de fe inquebrantable que lo dio todo. Fue un partido intenso que no se expondría en un museo de arte, pero en el que ninguno de los dos contendientes concedió tregua, y luchó hasta el último minuto. El orden defensivo Blue y la potencia animal de Drogba se impusieron y condujeron al Chelsea a la final de la Champions League.

El partido comenzó con la imprecisión como recurso estilístico. La presión agarrotó las piernas de los futbolistas, provocando un fútbol rígido y carente de ideas. El balón, que apenas pasó por los pies de los organizadores, se movió sin claridad y casi siempre repitió el mismo camino. O buscaba en largo la velocidad de Fernando Torres, o volaba para aprovechar la potencia de Didier Drogba.

Tras estos primeros minutos de nerviosa torpeza se disipó la niebla y se pudo entrever cual sería el papel de ambos equipos. El Chelsea regaló la posesión del balón al Liverpool, pero no el control del partido. Los Blues, al estilo de la mejor Juventus de Fabio Capello, presionaron con medidas oleadas, cerrando todos los huecos e impidiendo respirar y pensar a los Reds.

El Liverpool no consiguió encontrar el modo de transformar su estéril dominio del balón en llegadas peligrosas al área en la que Petr Cech había levantado su muralla. Únicamente las intermitentes apariciones de Xabi Alonso aportaban algo de sentido al ataque Red, que habitualmente se empotraba contra la defensa del Chelsea por su insistencia en entrar por el centro.

El Chelsea no hacía ruido. Se dejaba dominar como un león que duerme con un ojo entreabierto antes de atacar a su presa. Pero no fue un león quien atacó contra la yugular del Liverpool, sino un elefante. El rey de los elefantes. Didier Drogba. A los 33 minutos, el marfileño fusiló a Reina tras aprovechar un rechace que le concedió el portero español tras desviar un disparo de Kalou.

La defensa del Liverpool, una zaga que se caracteriza por ser una de las más organizadas y trabajadas de Europa había hecho aguas en el peor momento. Un simple pase en profundidad entró con la misma facilidad con la que un taco se clava en el verde. Arbeloa se dejó ganar la espalda, Carragher no hizo la cobertura, Hyypia se quedó colgado y rompió el fuera de juego. Tantos errores que Drogba no tuvo más remedios que castigarlos mandando el balón a la red.

Otra vez The Kid

Tras el descanso se esperaba que se produjera unos de esos milagros que Rafa Benítez logra obra cuando entra con sus jugadores a los vestuarios en un partido que tiene muy cuesta arriba. Y lo logró. Le costó, pero lo logró.

El Liverpool pasó momentos de agobio ante la firmeza defensiva del Chelsea, que se encontraba muy cómodo sin balón. Los Blues tenían el partido controlado, pero entonces Benítez hizo un cambio, a primera vista irrelevante, pero que acabó siendo decisivo. Kuyt, que estaba en la banda derecha pasó a la izquierda, y Benayoun hizo el camino inverso.

Nada más realizarse el enroque de interiores, el israelí recibió en la banda derecha, tiró la diagonal, sorteó las piernas que salían en su caza, y asistió para Fernando Torres, a quien no le temblaron las piernas. Con un disparo cruzado, certero y colocado hizo estéril la larga estirada de Petr Cech. Jaque mate.

El gol de The Kid no entraba en el guión del partido que había escrito el Chelsea y tener que improvisar no le sentó demasiado bien. La ordenada defensa azul se derrumbó ante la inquebrantable fe del Liverpool, que no estaba en Anfield, pero jugó como si lo estuviera. Y es que nunca camina solo.

El Liverpool se había pasado casi 70 minutos sin ideas. Cegado por el buen trabajo del Chelsea. Pero en el tramo final del encuentro el paisaje fue antónimo. Los Reds atacaban con insistencia y sin descanso, mientras que los Blues, asustados por la determinación del rival, achicaron balones lo más lejos posible de su área. La prórroga estaba cantada.

En el nombre de la madre

El tiempo extra comenzó con un Liverpool volcado. El balón rondaba la portería de Cech sin encontrar la red. Primero un peligroso centro de Riise no tuvo rematador ni suerte en el rechace. Luego un remate con el hombro de Hyypia al saque de un córner se marchó fuera por muy poco. Los rostros de los aficionados asistentes a Stamford Bridge hablaban por sí solos. La estricta seriedad inglesa desapareció y pocos aguantaban con las uñas intactas.

En una de las pocas apariciones del Chelsea en la mitad del campo del Liverpool Essien, para quien la palabra cansancio desapareció hace tiempo de su diccionario, recogió un rechace en la frontal del área y con gran potencia lo envió al fondo de la red. Pero no fue legal. Al menos a ojos del árbitro que decidió anularlo por fuera de juego posicional de Drogba.

La polémica estaba servida, pero Hyypia se encargó de librar al árbitro de las protestas de los jugadores del Chelsea al cometer un claro y estúpido penalti que Frank Lampard se encargó de materializar al mismo tiempo que metía al Chelsea en la final de Moscú. La celebración entre lágrimas del ocho Blue tuvo una clara dedicatoria. Su recientemente fallecida madre.

El Liverpool, con Fernando Torres mirando desde el banquillo, volvió a la carga en busca de un segundo gol, pero encontraron el tercero del Chelsea, obra de Drogba. El marfileño aprovechó una asistencia de Anelka para sentenciar la semifinal sin piedad y regalar unos minutos de tranquilidad a los seguidores Blues. De nada sirvió el gol final de Babel, con la sorprendente colaboración de Cech. El Chelsea estará en la final de Moscú. El United le espera.

Foto: Goal.com